Opciones laborales, investigar e incluso emprender en salud: ¿de qué sirve un magíster en epidemiología?
La epidemiología se ha transformado en una herramienta estratégica que fortalece la formación académica, amplía las oportunidades laborales y permite desarrollar una medicina más versátil.
En la práctica médica cotidiana, muchas de las decisiones que impactan directamente en la calidad de atención, la experiencia del paciente y el uso eficiente de los recursos no se resuelven únicamente desde la clínica. Tiempos quirúrgicos, gestión de pabellones, uso de insumos, evaluación de nuevas evidencias o incluso el desarrollo de proyectos propios en salud requieren herramientas analíticas y una mirada más estructurada. Es ahí donde la formación en epidemiología cobra un rol protagónico.
La dra. Daniela Toledo, médica de la Universidad de Santiago de Chile, anestesióloga y con estudios posteriores en medicina intensiva y bioestadística, vivió de primera mano esta necesidad. Durante su trabajo clínico en instituciones como el Instituto Nacional del Cáncer y el Hospital de la Fuerza Aérea, comenzó a identificar problemáticas que no podían abordarse solo desde la experiencia asistencial.
“Había muchos desafíos que necesitaban resolverse desde un punto de vista más académico u objetivo, como los tiempos en pabellón y su impacto en recursos humanos, costos y experiencia del paciente”, explica.
Ese interés inicial la llevó primero a profundizar en bioestadística, y posteriormente a tomar la decisión de cursar el Magíster en Epidemiología de la Universidad de los Andes, buscando una formación más integral que le permitiera evaluar mejor la práctica clínica, interpretar la nueva evidencia y abordar problemas tanto administrativos como asistenciales.
Uno de los aspectos que la dra. Toledo más destaca del magíster es su enfoque formativo. Lejos de entregar soluciones únicas o fórmulas rígidas, el programa pone énfasis en los fundamentos teóricos y en el desarrollo del pensamiento crítico.
“No te enseñan una receta de cocina. Te enseñan a pensar, a cuestionar y a entusiasmarte con buscar distintas formas de llegar a una solución”, comenta.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto donde el volumen de datos en salud crece de forma exponencial. Para la dra. Toledo, el magíster despertó una curiosidad que luego la llevó a profundizar en áreas como big data y machine learning, disciplinas que hoy comienzan a integrarse de manera cada vez más clara a la epidemiología moderna.
“Las nuevas estrategias epidemiológicas van a centrarse en resolver problemas a través del uso de datos y nuevas tecnologías. La universidad fomenta esa inquietud y te invita a explorar áreas más innovadoras”.
La elección de la Universidad de los Andes no fue casual, la doctora destaca el prestigio académico de sus docentes, el nivel de sus compañeros y una experiencia formativa marcada por el trabajo colaborativo y la discusión desde distintas perspectivas.
“Siempre hubo muy buena relación con profesores y compañeros. Se promovía el trabajo en equipo y el intercambio de visiones. La experiencia fue muy positiva”.
Si bien cursó el programa en modalidad presencial —compatibilizando estudios, trabajo y vida familiar—, valora especialmente la flexibilidad que hoy ofrece el magíster al contar con una modalidad al menos parcialmente online, lo que facilita el acceso a profesionales en distintas etapas de su vida laboral.
Los aprendizajes del magíster no quedaron solo en el plano académico. Actualmente, Daniela participa junto a su marido en la apertura de un centro urológico, donde aplica herramientas de epidemiología y análisis de datos para proyectar flujos de pacientes, optimizar el uso de insumos y organizar bases de datos de manera eficiente.
“Desde el punto de vista del emprendimiento en salud, sirve muchísimo. Te permite tomar decisiones con datos y no solo con intuición”.
Además, el magíster le abrió nuevas oportunidades laborales, como la docencia en epidemiología y bioestadística, y le permitió publicar un artículo científico derivado de su tesis en una revista indexada, fortaleciendo su desarrollo académico.
Recomendaciones finales
A modo de cierre, Daniela enfatiza que, más allá de la modalidad, el verdadero valor del magíster está en el tiempo y la profundidad que cada estudiante le dedique.
“Es importante organizarse y contar con tiempo protegido para estudiar. Profundizar, discutir con los profesores y dedicarle tiempo real hace que la experiencia sea mucho más enriquecedora”.
En un escenario sanitario cada vez más complejo, donde la toma de decisiones informadas es fundamental, la epidemiología se consolida como una herramienta transversal para la práctica clínica, la gestión y la innovación en salud. Programas como el Magíster en Epidemiología de la Universidad de los Andes apuntan precisamente a formar profesionales capaces de moverse con solvencia en ese cruce entre datos, clínica y sistema de salud.







